Algunas veces migrar no es consecuencia de un proceso ordenado y planificado, en ocasiones la migración responde a la necesidad de sobrevivir o de abrir nuevos caminos en busca de oportunidades que en los países de origen por diversas circunstancias no es posible obtener.


Está decisión con independencia de las razones que la motiven, no es fácil, implica generar muchos cambios y adaptar un estilo de vida a circunstancias novedosas, que traen consigo una gran oportunidad de la mano con una gran incertidumbre.
La incertidumbre de lo inesperado puede ser mitigada en los migrantes, al conocer que cuentan con redes de apoyo de sus connacionales, de otros migrantes y de las instituciones del país receptor que brindan un ejercicio de derechos.

Sin embargo, ¿Los migrantes como sujetos de derecho, solo están limitados a velar por el cumplimiento de sus libertades?La respuesta, aunque parece obvia, en muchos espacios sociales y en muchos migrantes, parece no tener suficiente claridad. Desde luego un constante diálogo con la institucionalidad estatal se vuelve fundamental para obtener garantías que hagan más fácil el proceso de la migración, garantizando entre otras cosas la vida y la integridad, pero los deberes de los migrantes deben ser altamente difundidos.


Así las cosas, una de las primeras obligaciones que deben cumplir los migrantes es conocer en detalle las particularidades de la legislación y requisitos para conseguir procesos migratorios más óptimos, procedimientos relacionados con la obtención de las visas, con los documentos que permitan acceso a salud, educación, servicios básicos y condiciones para que el duro proceso de adaptación sea más fácil.


También, en la tarea que tenemos los migrantes de conseguir procesos de integración exitosa, es importante comprender que insertarse en una nueva cultura no necesariamente implica producir un desarraigo total de las costumbres y modos de vida de nuestros países natales, pero si demanda de nosotros una ampliación de la conciencia y la cultura ciudadana, que haga posible convivir con respeto y sumarnos como nuevos ciudadanos a un proceso de construcción del país que abrió sus puertas para que desarrollemos nuestros proyectos de vida.