Existir dentro de la sociedad de la información, depende de que las personas humanas, las personas jurídica (es decir, asociaciones, fundaciones o empresas), e incluso los organismos de la Administración del Estado, cuenten con una identidad digital a través de la cual puedan realizar todas las interacciones que las tecnologías de la información y comunicación (Tic) nos permiten, en una dimensión más allá de mundo físico que conocemos como ciberespacio, adquiriendo todos la condición de usuarios y en consecuencia responsabilidades propias del ejercicio de dicha identidad digital y la aplicación de las mencionadas tecnologías.

            En Chile, la identidad digital promovida por el Estado desde del año 2012 y reimpulsada en el año 2019 en el marco del Plan de Transformación Digital del Estado, ha sido el sistema de identificación digital denominado “Clave Única”; que, de conformidad con la Ley N°19.799, es considerada una forma electrónica, que funcionando por medio de una contraseña asociada a nuestro Rut, permite relacionar al usuario digital con quien dice ser en el mundo físico, así como realizar a diciembre de 2021 más de 1.300 tramites en línea de toda naturaleza y muchos enteramente digitales, incluyendo claro está varios tramites de extranjería, como las solicitud de cabio de tipo de residencia, su prorroga, o la solicitud de residencia definitiva, entre otros trámites, aportando en todos los casos información personal y sensible cuando los desarrollamos.

            Si bien no podemos negar los avances que las Tic han generado en todos los ámbitos de la vida humana, sus complejos adelantos como el internet de las cosas, la inteligencia artificial o la informática cuántica, fuerzan conclusiones generalmente aceptadas que esas mismas tecnologías también comportan nuevas vulnerabilidades y amenas, como también mayores niveles de riesgos en las existentes, donde la usurpación de nuestra identidad digital o filtración datos personales, pueden comprometer el camino recorrido.

Es por ello que la ciberseguridad, como condición mínima de riesgos y amenazas a la infraestructura tecnológica, los sistemas informáticos y las interacciones desarrolladas en el ciberespacio o política para generar aquellas condiciones (esto en los términos de la legislación chilena vigente en la materia), es una responsabilidad de todos por nuestra condición de usuarios en la Red, como ya lo dijera Adolfo Arreola en su obra: Ciberseguridad ¿Por qué es importante para todos? “La ciberseguridad es un tema en el que todos y cada uno de nosotros tenemos participación proactiva como protectores de la información y la infoestructura en el nivel que nos corresponde: individual, social, nacional e, incluso, internacional” (2019, p.24).

            Entonces ¿Cómo podemos ser cuidadosos y cumplir con la cuota de responsabilidad que nos toca? ¿Cómo podemos ejercer de forma relativamente segura nuestra identidad digital? La respuesta es sencilla: ejecutando buenas prácticas en el uso del Tic. Use contraseñas que sea sean difíciles de romper, que no estén asociadas a datos personales que estén expuestos, como fechas nacimiento, años, edades o nombres de seres queridos, pero que en todo caso sean fácilmente recordables; ya plataforma de ClaveÚnica, exige que la contraseña tenga caracteres alfanuméricos y símbolos especiales, lo cual hace difícil su rompimiento.

También es importante tener actualizados los sistemas informáticos de las computadores o laptops que usemos, al instalarlos, cambiamos las contraseñas por defecto que nos da el fabricante, actualicemos los antivirus, así como las aplicaciones en nuestros equipos móviles, cuando los mismos sistemas no los notifiquen. No atender a solicitudes de información personal que ningún organismo o tercero pretende que le facilitemos y ante notificaciones de algún riesgo, confirmemos siempre, para con ello no ser víctimas de la ingeniería social, que usan los ciberdelincuentes como estrategia para generarnos dudas y así voluntariamente le entreguemos nuestros datos. No dejar los equipos abiertos y tenerlos siempre en lugares seguros o a la mano.

            Aun cuando en esto de las Tic, no hay un nivel de 100% de seguridad respecto de su uso, debemos llegar a aquel nivel más alto que estas buenas prácticas y otras nos permitan, por lo que, como usuarios, debemos asumir la alfabetización digital como tarea diaria que nos involucra y no solo a expertos o técnicos. Por lo pronto, acá en Chile, cuidamos nuestra identidad digital, para seguir haciendo gestiones y tramites digitales sin contratiempos y legitime su uso par nuevas gestiones y posibilidades de interacción digital, recordando siempre que la ClaveÚnica, es una responsabilidad de todos.

Carlos Rafael Faría. –

30-03-2022.