Hay tantas definiciones teóricas sobre migración, en términos generales se puede asociar al traspaso y cambio de residencia de un territorio especifico a otro, que puede ser fuera de las fronteras nacionales “migración internacional” o dentro de las fronteras de un país “migración interna”, en cualquiera de los casos implica un desplazamiento de una persona o de un grupo de personas para emprender proyectos específicos.

Esos flujos migratorios constituyen, entonces, una parte primordial del desarrollo económico, político y cultural de los países receptores, al respecto menciona un reciente estudio de la CELADE, que los incrementos migratorios han influido en el crecimiento demográfico en 35.2%, al tiempo que aumenta la natalidad y se evidencia una relación directa del incremento del PIB con las posibilidades de trabajo, crecimiento económico y fuerza laboral de los migrantes; por lo tanto la migración es un impulso importante del progreso y el dinamismo de los países y de la humanidad.

Pero migrar es un desafío, Chile quien en los últimos 15 años ha experimentado un intenso flujo migratorio ha debido iniciar procesos de adaptación de sus leyes migratorias intentando generar un ambiente en el país que promueva la migración ordenada, segura y regular que atienda necesidades, garantice derechos y que además contribuya a la transformación conceptual sobre los migrantes, quienes más allá de sus nacionalidades son seres humanos con sueños y metas por cumplir.

De manera que estamos ante una transformación del concepto de migración que involucre rápidamente a sus nuevos residentes en procesos de construcción de tejido social y ciudadanía, la creación de nuevas ciudadanías hace posible que la deshumanización que pueda producir una categorización y clasificación de lo humano en nacionalidades, se desplace y de lugar a la construcción de país con más posibilidades y oportunidades para todos, a partir de la aprehensión de la diversidad, la aceptación de lo diverso y el reconocimiento del otro como un humano que crea y construye al igual que “yo”.

Así las cosas, con ciudadanos regulares, respetuosos de las instituciones, de la democracia y de las libertades individuales, es posible, identificar a personas de diferentes naciones comprometidas y esforzadas en retribuir con su aporte económico, su participación política y su movilidad social y cultural al país que les acogió para poder volver el sueño del migrante una realidad del ciudadano.

En los contextos complejos que en los recientes días se vuelven más virales y que han hecho que de forma individual y colectiva muchos chilenos vean con malos ojos la migración, estamos llamados a promover identidad con Chile para: promover la regularización, informar sobre el aporte económico, social y cultural de la migración, conocer las implicaciones migratorias en el desarrollo de los países receptores, y masificar el mensaje que antes de tener una nacionalidad tenemos una naturaleza que nos es común a todos y que debe permitirnos trascender al diálogo respetuoso a la vinculación de diversos puntos de vista pero sobre todo a construir para hacer más grande un país al que le agradecemos abrir sus puertas para que nuestro desafío de migrar se vuelva día con día un sueño realizado.